Miriam Elisabet Grippo
Licenciada en Podología - Mat. P 246638 y N 4283
La diabetes acompaña a muchas personas a lo largo de la vida. Pero no todas desarrollan pie diabético. Como Lic. Podóloga, quiero ayudarte a identificar la diferencia para prevenir complicaciones, cuidar tus pies y tu salud.
¿Cuál es la diferencia?
Pie Diabético
El pie diabético es el resultado de una combinación de múltiples causas como:
- Cambios fisiopatológicos
- Deformidades del pie
- Traumatismos
Aunque los cambios fisiopatológicos juegan un papel central en el desarrollo de úlceras, las deformidades del pie contribuyen directamente a la aparición de estas.
Datos alarmantes sobre recurrencia:
Aunque la mayoría de las úlceras cicatrizan, las tasas de recurrencia son altas:
- 40% desarrollan una nueva úlcera dentro de 1 año
- 60% luego de 3 años
- 65% luego de 5 años
Paciente con Diabetes
Una persona con diabetes sufre una afección crónica en la cual los niveles de glucosa en sangre son demasiado altos. Esto puede afectar distintas funciones del cuerpo, pero no necesariamente significa que padezca pie diabético.
La diabetes puede provocar:
- Daño a los nervios (neuropatía)
- Pérdida de sensibilidad en los pies
Dato importante: Aproximadamente el 70% de las personas con diabetes que desarrollan pie diabético no se dan cuenta de la presión repetitiva o del daño que se está produciendo.
¿Cómo se reconoce un pie diabético?
Los signos pueden variar según el grado de lesión e incluyen:
- Pérdida de sensibilidad
- Heridas que no cicatrizan
- Piel reseca, brillante y sin vello
- Cambios de color y temperatura
¿Cómo se previene?
Para reducir la formación de ulceraciones se recomienda:
- Uso de calzado terapéutico para diabéticos
- Disminuir presiones plantares, fricción y fuerzas de corte
- Corte correcto de uñas
- Uso de cremas en zona plantar (no entre los dedos)
El calzado terapéutico protege contra las úlceras del pie al distribuir mejor las cargas y reducir el riesgo de heridas.
